24 jul 2009

Emil Zátopek, La Locomotora Humana


La iniciación en el atletismo del futuro cuadricampeón olímpico Emil Zátopek fue un poco anecdótica. Zátopek, nacido en 1922, frecuentaba a principios de la década de los 40 la Escuela para jóvenes ejecutivos del empresario Tomás Bata, ubicada en la ciudad morava de Zlín. La práctica de los deportes formaba parte de la preparación de los jóvenes cuadros.

Un día Zátopek debía disputar junto con los demás alumnos del curso una carrera por las calles de Zlín. El joven no tenía ganas de correr,y para excusar su momentánea pereza, alegó que padecía dolores en una de las rodillas. El médico de turno se dio cuenta de que Zátopek había inventado el pretexto y éste tuvo que disputar la prueba. "Llegué a la meta en segundo lugar, la gente me aplaudió y eso me gustó. Desde entonces empecé a acudir a las sesiones de entrenamiento," recuerda el atleta, ahora de 76 anos de edad.

Emil Zátopek optó posteriormente por la carrera de militar profesional. Tras cumplir sus obligaciones en el cuartel, se entrenaba por las noches. En la Olimpíada de Londres, en 1948, el atleta ganó su primera medalla de oro en los 10 mil metros, convirtiéndose en el primer campeón olímpico checoslovaco en una disciplina de atletismo.

Cuatro anos después, la capital finlandesa, Helsinki, sede de la Olimpíada de 1952, fu escenario de una impresionante gesta atlética, protagonizada por Emil Zátopek: este corredor de extraordinaria valía consiguió lo que nadie ni antes ni después lograra.

En los Juegos Olímpicos de Helsinki, Emil Zátopek, apodado la locomotora checa, ganó las tres pruebas de fondo olímpicas: los cinco mil metros, los diez mil metros y la maratón. Los especialistas coinciden en que la prueba de los cinco mil metros, protagonizada en Helsinki por Zátopek, fue la más fascinante en la historia mundial de esta disciplina.

A finales de los anos cuarenta y en la primera mitad de los cincuenta, Emil Zátopek batió 18 récords mundiales en pruebas de fondo. En 1949, 1951 y 1952 le fue otorgado el título de Mejor Deportista del Mundo. Zátopek fue también tricampeón de Europa en pruebas de fondo. El atleta checo debía sus fabulosos éxitos a un original método de entrenamiento que exigía una excepcional tenacidad.

Para convertirse en atleta de temple de acero, Emil Zátopek entrenaba todos los días la carrera de los diez mil metros, dividida en etapas. Primero realizaba cinco carreras de 200 metros, luego veinte recorridos de 400 metros, y finalmente otras cinco carreras de 200 metros. El atleta solía también alternar carreras veloces de 100 o 200 metros con trotes en la misma distancia.

Emil Zátopek que el ano pasado obtuvo de la Asociación Checa de Atletismo el título de Atleta del Siglo, es una personalidad excepcional también en otro aspecto: como autodidacta aprendió el inglés, el alemán, el ruso, el polaco y el francés. Conoce también algo del espanol y concedió incluso una entrevistra en finlandés.

Emil Zátopek conoció en su vida el esplendor del triunfo, pero también la persecución del régimen comunista. En 1968 manifestó públicamente su rechazo a la ocupación de Checoslovaquia por las tropas soviéticas. Fue expulsado de las Fuerzas Armadas y tuvo que ganarse la vida en la prospección geológica, manejando la pala y el pico.

Por su extraordinaria gesta deportiva Emil Zátopek tiene asegurado su puesto tanto entre los astros del atletismo mundial como entre los del firmamento: desde 1994 lleva el nombre de Zátopek un asteroide que gira en el espacio en la franja, situada entre los planetas Marte y Júpiter.

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